sábado, septiembre 13, 2008

Alpes en moto 2008, parte II

[Esta es la segunda parte del relato de mi viaje en moto por los Alpes en Junio de 2008. Puede que quieras leer la primera parte, echarle un vistazo a las fotos o ver un improvisado vídeo con una banda sonora peculiar...

... si además te gusta leer chorradas, sigue leyendo ;-)]

13 Junio: Pesciera - Salorno (200 kms)




Me desperté en el Albergo Esperanza a las orillas del Lago di Garda, para encontrar una mañana fresca con la cara recién lavada. Había llovido durante la noche y un cielo entre claro y nuboso me auguraba un día de clima cambiante, pero al menos comenzaba con carreteras limpias y secas ;-)

La caída de la tarde anterior y una pequeña charla telefónica con mis padres habían hecho que me empezara a tomar el viaje de otra manera... y creo que a partir de este momento lo disfruté mucho más.

Me había propuesto llegar aquel día a Bolzano (o Trento). Había estado en Bolzano antes y lo recordaba como un sitio muy bonito entre montañas y con mucho ambiente motero. Así que decidí repartir el día entre visitar las orillas del lago y avanzar hacia el norte.

Tomé la carretera que seguía la orilla del lago y serpenteé durante unos cuantos kilómetros parando aquí y allá para hacer fotos y dar paseos cortos por las plazas y calles de los pueblos que atravesaba: Lazise, Bardolino, Garda o Torre di Benaco, todos ellos con mucho encanto, muy turísticos y repletos de gente.

Creo que de esta mañana salieron algunas de las fotos que más me gustan del viaje.







Más fotos del Lago di Garda y alrededores en Flickr.

En general, en ningún momento del viaje planeé demasiado lo que iba a hacer. Ni cuando estaba preparándolo en casa, ni según iba avanzando. Digamos que tenía un plan general y tal cual se iba dando el día... o según echaba un vistazo al mapa al acostarme, así decidía para las horas siguientes.

Cuando llegué a Torri di Benaco (más o menos a la mitad del eje longitudinal del lago), empecé a pensar en qué camino seguir hacia Trento y Bolzano. Tenía dos opciones: la primera era seguir la orilla del lago, terminar de recorrer el valle en el que se aloja y llegar a la orilla norte, donde se encuentra Riva del Garda, para seguir hacia el norte por el valle; la otra era alejarme de la orilla y saltar al valle contiguo buscando algo de acción curvera...

... el problema es que tras la caída del día anterior estaba un poco acojonaete y no me acababa de decidir por subir a las montañas.

En estas estaba, cuando llegué a un antiguo caserón que ahora era un restaurante cuyo aparcamiento estaba llenito de unos preciosos coches antiguos que habían salido de excursión. Paré y me entretuve en verlos salir uno por uno y echar un par de fotos.



Cuando los coches se marcharon, me topé con dos moteros alemanes y nos pusimos a charlar. Me contaron que estaban pasando unos días a la orilla del lago y que cada día subían a las montañas para hacer una ruta diferente. Por lo visto, no era ni mucho menos la primera vez que rondaban por aquella zona y yo diría que ninguno cumplía ya los 45. Cuando les pregunté, me recomendaron que si no me iba a quedar más y viniendo de donde venía y yendo a donde iba, pasara ya de la orilla del lago y atravesara las montañas por la carretera S8 que pasaba por Caprino Veronese y me pondría en el camino hacia Trento.

Así lo hice. Me alejé de la orilla para adentrarme en las montañas, pasando por Caprino Veronese, Spiazzi, Mezzavilla y parando a tomar un bocata en el puerto de Bocca di Navene. La ruta, no tiene desperdicio y ofrece una carretera muy divertida y llenita de curvas (aunque un poco estrecha en ocasiones), con asfalto aceptable y recorrido muy pintoresco.

Empecé con miedo e iba relativamente despacio... a causa de mi caída la tarde anterior. De hecho, llegué a escribir en mi cuaderno "Me da miedo la montaña" en una de mis paradas.

Pero no duró demasiado. Me quedaban demasiados riscos por curvear antes de volver a casa como para echarme a temblar ante la posibilidad de una caída. Ese tipo de pensamientos te paralizan y lo único que hacen es acercarte un poco más a lo que estás temiendo precisamente.

Recuerdo que en un momento de la ruta, dejé pasar a cuatro moteros italianos que iban detrás de mi, bastante más fuerte que yo... y me acoplé a su grupo, justo detrás del último. Eso me obligó a lanzarme un poquito (siempre dentro de mis posibilidades ;-) y pude fijarme en la trazada del que me precedía, que se notaba que tenía mucha experiencia. Al poco de seguirles había recuperado parte de la confianza y me sentía mucho mejor. Rebauticé la S8 como la Superocho y me lo pasé como un enano los siguientes 60 kilómetros.

De hecho, repasando mi cuaderno de notas veo como el día 24 (11 días más tarde) volví a esta página y en un momento de euforia, creyéndome Valentino Rossi, taché la frase "Me da miedo la montaña" y la cambié por un "JA!"

(tontadas que hace uno cuando está solo, aunque eso no es nada comparado con otras idioteces extremas que he acometido)

Dejé atrás el Monte Baldo y con el, uno de los mejores momentos moteros en lo que llevaba de viaje, para recorrer la nacional que serpentea alrededor de la autovía que lleva a Bolzano. Pasado Trento, a medio camino entre Trento y Bolzano, decidí buscar un sitio para dormir. El primer pueblo que encontré fue Salorno y aparentemente no podía haber hecho mejor elección.

Salorno está a entre 20 y 30 kilómetros tanto de Trento como de Bolzano, en mitad de la Strada del Vino dell'Alto Adige (Südtiroler Weinstraße), en la base de un imponente cortado con una preciosa catarata, ¡que se veía desde la ventana de mi habitación de hotel! (Albergue en mitad de la plaza del pueblo, 32 €. Habitación con baño y balcón y desayuno).



Estaba contento y aun me quedaba toda la tarde por delante. Me puse algo un poco más cómodo y me marché a visitar Trento.

Trento, viajar sólo y hacer peoplewatching

Trento es una ciudad muy animada, con mucho ambiente universitario y con un casco antiguo muy pintoresco. Partiendo de la Piazza Duomo, me dedique a pasear (bajo una débil lluvia a ratos) por las callejuelas del centro.



La verdad es que había gente por todos lados y no era para menos, Italia jugaba en la Eurocopa y los bares estaban a reventar de gente viendo el partido en pantallas colocadas en las terrazas para la ocasión.

Después de una larga caminata, estuve cerca de dos horas sentado en una céntrica terraza poniendo al día mis notas y disfrutando de uno de mis pasatiempos favoritos: ver gente pasar.

Mucha gente me pregunta si no me aburro viajando sólo. Podría escribir párrafos y párrafos sobre lo que significa para mi viajar sólo. Por supuesto tiene cosas buenas y cosas malas, pero no, no me aburro viajando sólo. Eso no quiere decir que no disfrute de viajar con amigos, eso también me gusta ;-)

Viajar sólo tiene sus cosas malas, por ejemplo:


  • A veces no tienes con quién hablar, evidentemente. Esto, yo que hablo por los codos, pues reconozco que no siempre lo llevo bien. Procuro entablar conversaciones con cualquiera que vea ocioso y muchas muchas veces en albergues y restaurantes acabas tomando una cerveza con los personajes más peculiares.

  • A veces ves cosas que te gustaría compartir, comentar con alguien... Como por ejemplo cuando ves alguna situación cómica y te acuerdas de algún amigo con el que compartes el mismo sentido del humor y piensas -Si estuviera aquí fulanito para partirse el culo conmigo!!

  • En ocasiones, cuando serpenteaba por las montañas, se presentan ante ti paisajes sencillamente sobrecogedores. En esos momentos desearías tener una cámara en los ojos y una memoria infinita en la cabeza, para almacenar esos deliciosos momentos... o al menos la capacidad de poder contarlo con viveza a la gente que te espera.

  • Otra desventaja evidente y eminentemente práctica, es que te las tienes que apañar sólo cuando tienes contratiempos. Esto, dependiendo del tipo de viaje, puede no ser tanto problema y además, curte un poco el espíritu, que nunca viene mal. Pero en un viaje en moto de tantas jornadas (y con mi escasa experiencia) es cierto que no es precisamente inteligente ir sólo. Nunca sabes qué puede pasarte en la carretera. En cualquier caso, yo procuro llamar a casa todos los días y suelo avisar cuando puedo (por correo o sms) a algunos amigos para que sepan por dónde ando.



Viajar sólo también tiene sus cosas buenas, por ejemplo:


  • Ayuda a ganar experiencia. A ver... es cierto que no he cruzado el desierto del Gobi, pero a lo largo de mis viajes he ido pasando mis pequeñas penurias, que poco a poco te hacen romper esa burbuja de seguridad y protección con la que muchos crecemos en nuestra sociedad. Buscarte un poco la vida, aunque sólo sea un poco y por unos días... siempre enseña algo útil.

  • No dependes de otras personas. Suena un poco antisocial, pero así es. A veces se disfruta de la compañía, pero viajando sólo también es cierto que haces lo que te da la gana. Comes cuando tienes hambre, descansas cuando estás cansado y visitas lo que quieres visitar, cuando te viene mejor... así de sencillo.

  • Aprendes idiomas. Al estar obligado a comunicarte, acabas aprendiendo pequeñas expresiones aquí y allá para situaciones comunes. Yo sólo puedo hablar en inglés, aparte de en castellano, pero sin saber muy bien cómo ni cuándo, he aprendido unas pocas frases en francés y algunas palabras en Alemán.

  • Viajar sólo también sirve para conocerse a uno mismo. No quiero sonar pedante ni filosófico, pero sí creo que esto es cierto. En mi opinión, una de las mejores maneras de conocer a alguien es viajar con esa persona. Siempre he pensado (y he comprobado a lo largo de mi vida) que, después de los viajes, las amistades se fortalecen un poco o se descomponen un poco. Así que viajar sólo, viajar con uno mismo, puede servir (al menos para mí es así) para conocerse mejor: conocer tus límites, descubrir que disfrutas de cosas que creías que no te gustarían o enfrentarte a tus propias miserias.

  • Además, estar sólo es ideal para hacer peoplewatching.



Por eso decía, que uno de los motivos por los que no me aburro viajando sólo es porque puedo hacer peoplewatching, que tanto me gusta. Disfruto de la sosegada observación del pasar de la gente. Por esto mismo me gustan los aeropuertos y las estaciones, porque están repletos de gente que está de paso y que no tienen que ver unos con otros.

No es lo mismo que observar una multitud de gente que tiene algo en común, como cuando miras al público de un concierto. Se trata de ver pasar gente que está entre más gente, pero está sola al mismo tiempo... o en un grupo pequeño sin relación con el resto de la gente.

Hasta que descubrí a Desmond Morris, el zoólogo inglés que escribió El Mono Desnudo, pensé que esta manía mía era puro cotilleo y no hablaba demasiado de ella. Pero últimamente la he elevado a la calidad de hobby sano. De hecho, no son pocos los estudiosos del tema que así lo consideran, como un hobby o incluso (aunque no es mi caso) como parte esencial de estudios sociológicos, antropológicos y sicológicos. Yo sencillamente lo encuentro interesante y entretenido.

Algunas fotos de Salorno y Trento en mi cuenta de Flickr.

El policía que parecía Super Mario y el autobus del amor

Para terminar la jornada, dí buena cuenta de una suculenta cena en un Biergarten a la italiana. La mezcla de culturas que se da en el norte de Italia, cerca ya de la frontera con Austria, permite que puedas disfrutar de una deliciosa pizza calzone junto con la mejor cerveza alemana, para terminar con Apfelstrudel acompañado de café expreso: 15 euros.

Ya de noche, pensando que la jornada no podría depararme más sorpresas, me dispuse a recorrer los 30 kilómetros de carretera nacional que me llevarían a Salorno y a mi hotel.

Conducía distraído por la negrura pensando en mis cosas, cuando de la nada, saltó una figura humanoide para plantarse en mitad de la carretera con el brazo en alto. Tardé un par de milésimas de segundo en reaccionar y darme cuenta de que la figura rechoncha y enhiesta en mitad de la calzada a la que me acercaba velozmente, era un policía.

Entonces fue cuando me dí cuenta de que o bien yo iba demasiado rápido o bien el policía había tardado demasiado en aparecer para sorprenderme. Porque no veía forma posible de detener la moto antes del lugar donde se había plantado. Sería parte de las dos cosas, pero el caso es que clavando los frenos lo mejor que pude, seguía acercándome al policía a una velocidad considerable y fue entonces, al comienzo de la frenada, cuando pude ver como un hombrecillo rechoncho con la gorra calada hasta las cejas y un bigote que le daba un aire a Super Mario, daba sus primeros pasos titubeantes y reculantes ante mi ímpetu.

Cuando llegué a su altura no había parado del todo la moto y tuve que hacerle un gesto con la mano para que se apartara... fue ridículo verle dudar entre cuál de los dos lados del camino escoger para echarse a un lado. Pero la imagen siguiente, del policía Super Mario sujetándose con una mano la gorra y con otra la pistola, para salir por patas hacia el arcén... me pareció sublime.

Conseguí detenerme tan sólo unos metros más alante y hasta allí se acercó el policía Super Mario haciéndome aspavientos y despotricando en italiano, visiblemente cabreado por haberle hecho saltar a un lado. Vi también a otro policía, que estaba terminando de hablar con una mujer que habían parado en su coche, algo más joven y menos tenso.

Pensé que me había metido en un problema y que habría hecho saltar algún radar. Lo primero que me preguntó Super Mario al ver la matrícula era si hablaba italiano. Le dije que no, pero que era español, así que podríamos intentar entendernos (capisco ;-). No le gustó la idea y estaba visiblemente molesto. Me preguntó si hablaba alemán, a lo que le respondí que no, enervándole aun más. Finalmente se dirigió a mi en un pésimo inglés, esfuerzo que le agradecí y al que respondí en inglés también. Mientras levantaba el asiento para sacar la documentación de la moto.

No llevo la documentación de la moto en la moto. Lo que llevo son fotocopias compulsadas por la jefatura provincial de tráfico. Para los viajes, llevo los originales junto con el equipaje, pero en ese momento ya había pasado por el hotel y había cogido lo indispensable para pasar la tarde en Trento, así que no llevaba originales. Esto no le gustó ni un pelo a Super Mario, que después de un esteril esfuerzo por seguir hablando inglés, había vuelto a un velocísimo y exhortativo italiano.

Conseguí entenderle que no estaba de acuerdo con que le hubiera presentado cuatro fotocopias cutre salchicheras y por supuesto estaba pasando por alto el sello de la DGT. Por mucho que lo intentaba, no conseguía hacerle entender que las fotocopias estaban compulsadas y no fue hasta que vino el otro agente, más joven y más sosegado que Super Mario se calmó. Este otro, entendía inglés y le conté lo de la compulsa, cogió los papeles y se fue a hablar con Super Mario.

Mientras dilucidaban, yo me ponía en lo peor. Pensaba en una multa potente y un contratiempo para mi viaje. Pero cual fue mi sorpresa cuando los agentes se volvieron hacia mi tras un rato para decirme que estaba todo en orden y que podía seguir la marcha. Envalentonado porque ya parecía evidente que me había librado de una sanción, osé preguntarle a Super Mario si iba demasiado rápido y teniendo en cuenta que había tenido que hacerse a un lado para evitar que le atropellara la verdad es que la respuesta fue sorprendente: me dijo que no me habían parado por ir rápido, sino por circular por mitad del carril llevando una moto.

Me disponía a explicarle que a pesar de lo que dice el código de circulación, resulta más seguro circular por mitad del carril... cuando me dí cuenta de que estaba empezando a tocarle ya un poco las pelotas a Super Mario. Casi gritándome ya y con tono de hastío me dijo que en Italia tenía que circular por el lado derecho del carril, pegadito al arcén... y punto. Era el momento de marcharse.

Al llegar al hotel, estaba reventado y no tardé en caer rendido. La noche en Salorno, aquel minúsculo pueblecito a la falda de las montañas parecía más profunda y silenciosa que en ningún sitio... hasta las 5:40 de la mañana...

Me despertó entonces una música disco a todo trapo, que venía de debajo justo de mi balcón. Me asomé y me asombré al ver un típico autobus rojo estilo Londinense engalanado con luces y adornos discotequeros y una enorme pancarta todo a lo largo que rezaba: The Love Bus.

No recuerdo cuánto tiempo estuvieron allí... ni cuándo se fueron. Sólo sé que volví a la cama y cerré la puerta del balcón y lo siguiente quedó entre Morfeo y yo.

Al día siguiente tendría una de las mejores jornadas moteras del viaje, pero eso os lo contaré en la siguiente entrega ;-)

lunes, junio 30, 2008

Alpes en moto 2008, parte I

Hola!!

El pasado mes de Junio tenía una reunión de Qualipso en Munich y decidí compaginarlo con mi primer viaje en moto en solitario por los Alpes. Digo mi primer viaje en moto por los Alpes, porque esto hay que repetirlo...

Desde que he llegado, intento sacar tiempo para escribir la crónica. Pero entre unas cosas y otras, me estoy retrasando. Por eso he decidido hacer la crónica por entregas. Si veo que tiene aceptación, iré escribiendo el resto. Así que aquí tenéis la primera parte ;-)

[Esta vez también tenemos sección audiovisual. Podéis pasar directamente a ella si no os apetece leer: fotos y un vídeo. (No quiero saturar el artículo con fotos, así que iré añadiendo enlaces a los sets de mi cuenta de flickr con las mejores fotos de cada jornada ;-)

Si además de ver fotos te gusta leer chorradas, sigue leyendo ;-)]

Una de las cosas buenas que tiene trabajar donde yo trabajo, es que puedes hacer cosas como esta. La verdad es que no preparé mucho el viaje y no tenía ni idea de qué iba a visitar ni hacer. No voy a decir que fue una cosa que surgió de un día para otro... pero la verdad es que sí que ha sido un poco lanzarse... a ver qué pasaba...

La preparación consistió en imprimir el mismo día antes unos cuantos itinerarios hechos con Google maps y cuatro páginas de Wikitravel y la Wikipedia. La idea era llevar conmigo el libro Motorcycle Journeys Through The Alps & Beyond de Jhonn Hermann, la biblia de los viajes en moto por los Alpes. pero me fue imposible conseguirlo a tiempo (a estas alturas ya lo tengo en casa y puedo confirmar que es un libro esencial para un viaje como este ;-)

Lo mejor que hice, sin duda alguna fue llevarme impresas las rutas de la página Alpine Roads, que recomiendo encarecidamente a cualquiera que quiera hacer un viaje similar.

Para este viaje, el equipo consistía en:





Con muchos nervios y tras hacer la maleta ya en tiempo de descuento, me marché a la cama para no pegar ojo en toda la noche :-P

10 Junio: Madrid - Sabadell (700 kms)



Si algo he aprendido de verdad en este viaje es que odio las autopistas. Las evitaré siempre que pueda, siempre que vaya en moto, en toda mi vida, forever and ever.

Pero mi intención era salir de España y pasar Francia relativamente rápido. Para llegar cuanto antes al norte de Italia. Así que el día consistió básicamente en chupar kilómetros hasta Sabadell, donde tengo unos tíos estupendos y cuatro primos maravillosos a los que hacía tiempo que no veía.

La ruta fue aburrida y el día gris, con lluvia a ratos y bastante frío. Probablemente el día más húmedo y frío de todo el viaje, puesto que más adelante tuve bastante suerte con el tiempo. Chinazo en la pantalla que estaba estrenando, aburrimiento en la autopista y poco más.

Al llegar a Barcelona (no hace falta entrar en Barcelona para ir a Sabadell, pero era uno de esos entrañables rodeos estúpidos que hacemos los que no llevamos GPS) me vi en mitad de la B-10, colapsada por las manifestaciones de camioneros protestando por el precio de los carburantes. Esta estupenda coincidencia hizo los últimos kilómetros del viaje aun más pesados.

Una vez en Sabadell, lo mejor del día sin duda poder visitar a mis tíos y a mi prima Judith para conocer por fin a sus dos preciosas niñas, Elia y Laura. Cena en familia y descanso reparador.



11 Junio: Sabadell - Eze (650 kms)




Una vez más el día fue prácticamente sólo autopista. Quería llegar a Mónaco esa misma tarde y era la única opción para recorrer tantos kilómetros.

Por primera vez utilicé tapones para los oídos. Algo que siempre me había parecido una idea un poco peregrina. Pero la verdad es que hacer muchos kilómetros de autopista sin ellos y con un casco malo, es garantía de dolor de cabeza y aturdimiento general durante el resto de la tarde. Si a los tapones le sumamos la excepcional aerodinámica del casco Schuberth, que lo hace extraordinariamente silencioso, el resultado es bastante aceptable. Desde luego a años luz de mi antiguo Suomy Ventura.

Autopista, sí. Pero cómodo ;-)



Buen día, con un poco de lluvia a medio día pero más bien soleado el resto del tiempo y buen ritmo de marcha. A media tarde ya estaba pasando Niza y no tenía ni la más remota idea de dónde iba a dormir. Mi costumbre de hablar hasta con las piedras, hizo que en la cola de un peaje cerca de Mónaco se me ocurriera preguntarle a un motero que iba detrás de mi.

Un tipo muy majete en una deportiva y con los cascos a todo trapo, que me recomendó Eze para dormir. Un pueblo entre Niza y Mónaco, no tan caro como este último, pero muy cerca y bastante turístico. Me sonaba de haberlo visto en la Wikipedia así que le hice caso. Fue llegar a la oficina de información y turismo y al poco ya tenía hotel playero (Normandy, 58€ con desayuno).

Tras dejar las cosas en el hotel, me marché con la moto a Mónaco (5 minutos), para hacer una pequeña visita. Me centré en visitar el trazado del circuito de fórmula uno y algunos sitios singulares. La verdad es que después de dos días de autopista, pasar por la Rascasse me dio la sensación de estar haciendo mi primera curva de verdad. Aunque bajar por la Route de Beausoleil (D-53) con sus horquillas urbanas tampoco estuvo mal ;-)

El rato que estuve deambulando, no entré en ningún sitio, pero paseé por la zona del casino de Montecarlo, La Avenue Saint-Martin y el puerto.

Gran cagada, el no entrar a la ciudadela... pero bueno, Mónaco está ahí al lado, siempre se puede volver ;-)

En general, Mónaco no me impresionó demasiado. Es cierto que está llenito de coches espectaculares, gente guapa, tiendas de lujo y mucha vida nocturna, terrazas y restaurantes. Pero... vamos... que me cansé enseguida.

Decidí ir a cenar a Eze Village. Eze está dividido en dos partes: Eze-Sur-Mer (en la playa) y Eze Village, en lo alto de un monte, por la D-6007 (una carretera muy divertida), con un casco antiguo muy pintoresco. La verdad es que la visita mereció la pena. El pueblo era muy bonito y ofrecía unas vistas preciosas de la montaña encontrándose con el mar. Además, tuve la oportunidad de ver dos Ferrari, un Porche, un Jaguar, un Volvo y dos BMW en un parking de unos 100 m2 :-P

Volví a Mónaco para tirar algunas fotos nocturnas y di por terminado el día.

Fotos de Mónaco y alrededores.

12 Junio: Eze - Pesciera (480 kms)




Empecé el día con un estupendo desayuno en la terraza del hotel, mientras preparaba la ruta. Ese mismo día, quería llegar hasta el Lago di Garda, en el norte de Italia, pero no sabía por dónde.

Mi idea original era seguir la costa hasta Génova y luego hacia el norte. Pero sabía que el norte de Italia sería aburrido si me alejaba de las montañas. Por otro lado, ir por las montañas llevaría mucho tiempo.

Decidí tirar por la calle de en medio y atravesar los Alpes Marítimos por Col de Tende, en el Parque Nacional de Mercantour. Una vez en Italia, compraría un mapa y decidiría por dónde seguir.

Sonaba bien. Pero mi falta total de preparación de las rutas, mi ignorancia supina y el hecho de que en este punto del viaje todavía no prestaba atención a las páginas que llevaba encima sacadas de la web Alpine Roads (creedme, extremadamente útiles), fueron causa de una de las grandes cagadas del viaje :-(

Sí. Claro que atravesé Col de Tende... sí... ¡Por el túnel!

Así que borrico de mi, me perdí uno de los puertos de los Alpes con más solera motera, cambiándolo por un húmedo, angosto y oscuro túnel de más de tres kilómetros, construido en 1882, que pasaba por debajo. ¡Ole!

Para mi consuelo queda que el soleado día que me acompañaba cuando me acercaba a la subida, llegando ya al túnel, se volvió lluvioso y con poca visibilidad. Así que puede que el puerto no hubiera sido una experiencia agradable. Al lado italiano, el cielo volvió a aparecer azul.



Bueno... de todas maneras, más adelante me hartaría de puertos míticos ;-) así que tampoco fue para tanto. Además, la carretera D6204 entre Sospel y Tende, por el valle del río Roya, no estaba nada mal y me quitó el mono de curvas que llevaba encima ;-)



Más fotos de los alrededores de Tende.

Pero el día no había hecho más que empezar... y las cagadas en esta jornada se sucederían una tras otra.

Por esta parte de los Alpes, del lado italiano muy pronto se llega a una gran llanura. Así que desde Cuneo en adelante las carreteras se volvieron cada vez más rectas y el viaje se hizo monótono. Tenía que llegar hasta el lago y todavía estaba muy lejos, así que tomé la autopista A-21 hacia Brescia para hacer kilómetros.

Pronto me aburrí y salí de la autopista. Pero eso fue un gran error. Acabé en una nacional cargadísima de tráfico y que atravesaba muchísimos pueblos. Así que lo único que hice fue perder tiempo, cansarme y convencerme de que en esta parte de Italia, era mejor coger la autopista para dejar la llanura atrás :-(

A todo esto, el tiempo andaba revuelto. Hacía muchísimo calor, pero de vez en cuando caía algo de agua. La autopista se iba abarrotando de tráfico según me acercaba a Verona y yo me estaba cansando bastante.

Ya cerca del lago y lloviendo en toda regla, me paré en un área de descanso a tomar algo. Tenía claro que el Lago di Garda era una zona muy turística y que cualquier pueblo de la orilla sería bueno para pasar la noche. Pero charlando con dos italianos en el bar de la gasolinera, me recomendaron Peschiera. Un pueblo en la orilla sur que según uno de los chicos era muy bonito.

Salí de la autopista y al ir a pagar el peaje, la chica de la garita me dijo que para Peschiera me venía mejor la siguiente salida. Así que me dijo -da la vuelta en esa rotonda y te vuelves a meter en la autopista.

No me hacía gracia volver a la autopista. Llovía a mares y estaba llena de camiones que levantaban agua sucia, mala visibilidad, frío... Pero le hice caso y tomé la rotonda, muy despacio, mirando las señales. Estaba dentro de la rotonda cuando vi que una de las salidas indicaba Peschiera a 13 kilómetros por una carretera nacional. Dudé un instante, bajando la velocidad hasta casi pararme en mitad de la rotonda. Estaba pensando en coger ese desvío y hacer esos 13 kilómetros o volver a la autopista para salirme en la siguiente salida.

En una décima de segundo decidí que estaba cansado y que la autopista me llevaría más rápido a Peschiera, un hotel y una buena cena. Así que decidí terminar de dar la vuelta en la rotonda, dando un mínimo, minúsculo, ínfimo golpe de gas...

Al instante siguiente estaba en el suelo y mi moto se alejaba de mi resbalando sobre el costado izquierdo.

Resulta asombroso todo lo que te da tiempo a pensar cuando tienes una caída. Todavía estaba resbalando la moto y yo, tendido en el suelo, ya me había dado cuenta de que no me había hecho absolutamente nada. Pero pensaba que mi viaje se había ido al garete, que la moto se habría roto mil cosas y que la había cagado definitivamente.

Mientras me levantaba, un hombre salía de su furgoneta gritando -¡Oleo! ¡oleo! (¡ACEITE!)

Me puse de pie y me acerqué a la moto. Corté la corriente y la levanté como en los manuales. La empujé hacia una orilla de la rotonda y me dispuse a comprobar que se había destrozado y que me había cargado el viaje entero...

¿Lateral rayado? No.
¿Intermitente roto? Nop.
¿Selector de marchas hundido? Nope.
¿Maneta de embrague torcida? No...

¡Nada!

Un momento. No me lo podía creer... ¡la moto no parecía tener absolutamente nada!

La pongo en marcha y arranca perfectamente. La miro una vez más y compruebo, que la moto había resbalado sobre el contrapeso del manillar y la maleta izquierda. El cubremanetas izquierdo tenía un raspón y se había movido un poco. Había protegido la maneta del embrague que se habría doblado clarísimamente de no haber llevado el cubremanetas. La maleta dura Givi, se había llevado el resto de los rasguños, salvando tooooooodo lo demás: semicarenado, intermitente, selector de marchas y estribera. Todo había quedado en el aire.

Tengo una flor en el culo.

En esto que se acerca la chica de la garita del peaje a interesarse por mi estado y juntos comprobamos que la rotonda entera estaba llenita de aceite. Enseguida se encargó de llamar para que lo señalizaran y lo limpiaran. Pero eso yo ya no me quedé a verlo. Estaba harto y molido. Seguí unos pocos minutos más hasta el pueblo, mientras dejaba de llover, como para darme una pequeña tregua.

Por fin llegué a Peschiera, a las orillas del Lago di Garda. No tenía ganas de nada, así que busqué la oficina de información y turismo y les pedí que me buscaran un hotel. Lo único que quedaba era un poco caro (Albergo Esperanza, 65€ con desayuno), pero estaba muy cansado y no quería buscar más. Además... mi madre se llama Esperanza, así que lo entendí casi como una señal :-P

Por fin en el hotel comprobé una vez más asombrado que la moto estaba perfectamente. Lo único, el anclaje de la maleta izquierda, que estaba levemente hundido. Pero nada importante, ni siquiera es parte de la moto ;-)

Me quité la ropa que estaba empapada y apestaba a gasoleo y comprobé al descubrir las rozaduras en el hombro izquierdo de la chaqueta, que de haber ido en camiseta, una caída tan tonta hubiera sido un pequeño infierno de piel en carne viva :-/

El resto de la tarde fue muy agradable. Una buena tregua. Peschiera es un pueblo realmente bonito y con mucho ambiente. Paseo, y una estupenda cena con cervecita, plato de pasta y un pescado en una terracita del centro.






Esa tarde y a la mañana siguiente, a orillas del Garda, tomé algunas de las mejores fotos del viaje.

Esa noche decidí tomarme el resto del viaje con más tranquilidad, no obligarme a hacer tantos kilómetros por jornada, evitar autopistas, parar cuando estuviera cansado y en definitiva disfrutar de mis vacaciones y de mi buena suerte.

Dormí como un tronco :-D

Al día siguiente comenzaría la ensalada de curvas en la que se convirtió el resto del viaje... pero eso os lo contaré en la siguiente entrega ;-)

jueves, abril 10, 2008

El Economista Aburrido

Un pequeño apunte sobre El Economista Camuflado, de Tim Harford [búsqueda en google].

Me está costando horrores terminarlo.

Al principio me gustaba, porque aprendía conceptos básicos de economía. También hay pasajes muy curiosos, sobre todo cosas como por ejemplo, un capítulo en el se intenta explicar por qué los países pobres son pobres (aunque no estoy de acuerdo en que haya una explicación exclusivamente económica... deben haber influido mil millones de factores a lo largo de la historia. Esto otro, intentaré averiguarlo cuando lea Guns, Germs and Steel de Jared Diamond, que aguarda en la pila de libros por leer).

Pero a lo largo del libro, y a pesar de que la tónica general es de un texto muy ameno y didáctico, encuentro partes aburridas e incluso algunas partes en las que no estoy de acuerdo con el autor en absoluto. Evidentemente yo no soy economista, pero... a ratos tengo la sensación de que el tipo este, no se entera de nada...

Ahora encuentro este enlace, leo la entrevista y miro los comentarios y entiendo que no sólo me aburre a mi y no sólo yo pienso que se equivoca (bastante) de vez en cuando.

Veo que dice algunas cosas que no me cuadran en absoluto, sobre todo el tema de la vivienda en España:

"Es cierto que hay un problema con la vivienda, pero se acabará resolviendo solo. Además, en España hacen algo que deberíamos hacer en Reino Unido: construir casas."


O esto otro:

"No me siento cómodo con la idea de que la vida de los jóvenes de hoy es más dura. Somos más ricos de lo que fueron nuestros padres, lo que pasa es que gastamos más."


Cierto que ahora gastamos más dinero en bienes y servicios que nuestros padres no tenían... pero ¿es eso una vida más fácil? Depende de a qué te refieras. ¿Tenían nuestros padres el mismo estrés? ¿Tenían la misma libertad? Libertad tenemos todos me dirán... pero ¿qué es la libertad?

¿Libertad para elegir tu esclavista?

¿Tenían ellos menos amor o más que el que vemos nosotros en nuestras vidas de plástico? El amor es la moneda de cambio en mi mundo ideal y la medida de todas las cosas. Tu capacidad de amar debería ser tu riqueza en este mundo :-P

Por cierto... estoy sólo divagando, por si no os dais cuenta. Aun viviendo instalado en el pragmatismo es bonito dejar caer alguna bobería, para recordarnos que somos de carne y hueso. Que me estoy viendo venir la típica discusión cuando-yo-era-joven-no-tenía-para-ir-al-cine-ista...

En cualquier caso, no está de más recordar, que el dinero no trae la felicidad :-P




No sé... a mi no me acaba de convencer este libro. Si a eso le unes, que últimamente estoy muy poco lector... pues... aunque no suelo dejar libros ni películas a medias, este podría ser abandonado (Lord of the Flies, de William Golding, que también tengo empezado, me llama más ;-).

Me quedan unas pocas páginas... voy a darle una oportunidad esta noche. Pero desde luego, Tim Hardford no me va a hacer picar otra vez.

Saludos astrales!

[Actualización: Al menos, lo he terminado ;-)]

sábado, marzo 22, 2008

Tragándonos la Guerra

Acabo de terminar de ver Buying the War (o en youtube), de Bill Moyers, un periodista independiente Estadounidense.

Este documental, de abril de 2007, cuenta cómo se comportó la prensa del país mientras el gobierno de Estados Unidos decidía, preparaba y perpetraba la invasión de Iraq.

Es sencillamente vergonzoso.

Me gustaría comentaros un detalle que lo resume todo:

En un momento de la película, cercano al final, Bill Moyers habla con Phil Donahue, que tenía un programa en la NBC por aquel entonces.

Donahue era uno de los pocos que cuestionaban la actuación y los motivos de la administración Bush. A menudo, llevaba al programa invitados anti-guerra, anti-bush y en general, promovía un tipo de pensamiento escéptico que iba claramente en contra del resto de medios de comunicación en Estados Unidos.

22 días después del comienzo de la invasión, el programa de Donahue (con buena audiencia) fue retirado.

Un memorandum de la cadena decía literalmente:

"Donahue presents a difficult public face for the NBC in the time of war. At the same time our competitors are waving the flag at every opportunity"

"Donhue representa una imagen pública comprometida para la NBC en tiempos de guerra. Al mismo tiempo, nuestros competidores enarbolan la bandera siempre que tienen oportunidad"


Cuando Moyers se lo lee a Donahue, y le pregunta qué piensa al respecto, le pregunta si piensa que ha sido retirado por antipatriota. Donahue contesta:

"Not only unpatriotic, but is not good for business"

"No sólo es antipatriota, sino que tampoco es bueno para el negocio"


Amigos, lo peor no es que la prensa no estuviera decantada hacia un lado o el otro por motivos políticos, humanos, sociales... o porque, sencillamente estuvieran equivocados.

Lo peor es que en aquel momento, todos los medios de comunicación estadounidenses, todos... decían lo mismo, porque era lo que vendía. Ni siquiera resulta ser prensa de derechas, de izquierdas o inepta. Es una máquina de hacer dinero, como todo en este mundo.

Es demoledor.

Este que os comento es sólo un detalle, pero el documental está plagado de curiosidades esperpénticas. Cuando hablo con gente sobre estos temas, una idea se repite una y otra vez: la mentira y la patochada es tan grande y está tan cerca y tan clara... que cuesta verla.

Para muestra, otro botón:

Cuando Collin Powell se dirigió a las naciones unidas durante una hora y media para convencerles de que Iraq estaba creando armas de destrucción masiva, uno de sus principales apoyos era un dossier creado por el servicio de inteligencia británico.

Bien, pues este dossier, ha resultado ser en gran parte un copia y pega (errores tipográficos incluidos) de una tesis doctoral de un estudiante californiano, tesis que por cierto estaba totalmente desactualizada. El resto del informe, fue recolectado de diferentes revistas y portales de Internet.

Esto ha sido admitido incluso por Downing Street y está más que corroborado y difundido.



Pero lo más preocupante es una vez más, la actuación de la prensa estadounidense. Puesto que tan sólo días después de la intervención de Powell, la prensa británica se dio cuenta de que el informe había sido plagiado. Entonces los ingleses lo airearon, lanzaron preguntas del tipo: Si se apoyan en esta mierda para respaldar sus conclusiones ¿qué no habrán hecho con todo lo demás? Opiniones como estas estaban disponibles a la opinión pública del Reino Unido, otra cosa es que calaran o no, pero había voces en ese sentido.

Mientras tanto al otro lado del charco, en esos días que siguieron a la exposición de Powell, los 22 (22!!!) periódicos más importantes de los Estados Unidos, alababan y elogiaban la exactitud y rigurosidad de la intervención de Powell.

o_O

Los que se benefician de la guerra no están sólo en el negocio de la guerra, ni los mentirosos están sólo en el negocio de la política.

Aparte ya de lo que se comenta en este documental, desde marzo de 2003, la guerra se ha cobrado (oficialmente) 4000 muertos y 30000 heridos por parte de Estados Unidos, aunque por supuesto, probablemente serán muchos más. Es muy difícil de contabilizar.

En cuanto a bajas Iraquíes, una vez más, las diferentes fuentes no se ponen de acuerdo. Pero algunas estimaciones van desde los 151000 reportados por el Ministerio de Salud Iraquí a comienzos de 2008, los casi 90000 que aparecen en Iraq Body Count (un proyecto que recoge las cifras observadas y difundidas por la prensa de habla inglesa desde el comienzo de la guerra), o la demoledora encuesta llevada a cabo por Opinion Research Business una empresa de estudios estadísticos de Londres, que eleva a 1.2 millones de muertos la cifra actual.

El coste afrontado por Estados Unidos, hace mucho tiempo que superó el medio billón de dólares (billón, de millón de millones, no de mil millones).

Estamos ante el negocio de la guerra continua que se describe en 1984, de George Orwell. ¿Quién se beneficia de este negocio? Pues los de siempre... y a la cabeza, el grupo Carlyle, de la familia Bush, que maneja más de 75000 millones de dólares en activos y se ha dedicado a comprar y vender empresas dedicadas al negocio militar desde comienzos de los 90.

Blanco y en botella...

Es curioso ver cómo funciona todo esto. Es decir, no estoy descubriendo nada nuevo... pero resulta sangrante conocer los detalles.

Documental muy recomendable.

Por cierto, necesitamos un ejército de ninjas anti-sistema que acabe uno a uno con todos estos... o estamos todos muertos.